Mundo hostil

Esperan con ansias la nueva normalidad, la anhelan.

Pero si esa nueva normalidad, es como es el mundo hoy, que horror.

Un mundo hostil, donde a la mayoría de la gente se le olvidó eso que nos enseñaron de que «tu libertad termina donde empieza la del otro». Solo funcionaba cuando convenía.

Ya dejó de convenir.

Es un mal precedente para el tema de educación, porque si todo es tan fácil de amañar, que podrá pasar con el resto de temas.

Dicen que es por solidaridad con el otro, con la salud del otro.

Basura, pura basura.

Si es por solidaridad, todos los amantes de las mascarillas donarían dinero para evitar que 3.400.000 personas hubieran muerto de hambre solo en los primeros tres meses y medio de este 2021,un número superior al total de muertos por covid en más de un año.

Digo que es un mundo hostil porque salir a la calle se volvió un tema aburrido.

Desde el momento en que entras al ascensor, es uno esperando a no encontrarse a nadie porque seguro te miran con cara de que eres un irresponsable, un psicópata.

Luego, el panorama una vez te subes al carro es deprimente. La mayoría con el bozal puesto manejando. ¿Cómo putas ? ¿Cómo? Y van solos en el carro.

En las calles lo mismo.

En los corredores de algún mall, toca fingir estar tomando algo para poder respirar bien, o si se viene un celador a hacerte la seña de que te pongas la máscara, sentarte de inmediato. Sentado es permitido no usarlo. Al menos eso es lo que he visto, si compras un helado, un pastel y te sientas, no pasa nada. Pero caminando no, debes bloquear la vía de acceso del aire hacia tu cerebro.

Pasas por una tienda, y de entrada ves una cadena que bloquea el paso, bloquea el ingreso, así el almacén esté vacío, sin aforo. Me pasó que trate de entrar a Imusa, a comprar una ollas, ahora que me dio por cocinar, y yo sí podía entrar pero mi esposa no. El almacén vacío. Porque a pesar de que ambas cédulas terminaban en número impar, no coincidían los números permitidos ese día. Obvio no entramos ninguno de los dos.

No faltaba más, uno entrar y dejar a la esposa como una tonta afuera. Coman mierda.

Entonces, la economía llevada del putas, tratando de ser «salvada» por unas «medidas» que han demostrado no servir para un culo, las cuales siguen repitiendo quien sabe porqué, el comercio obedeciendo unas normas que lo único que hacen es ir en su contra, los empleados convertidos en el enemigo del dueño del negocio porque deben seguir la norma, sin ningún gremio que los defienda, y pretendemos que las cosas mejoren.

¿Cómo hacemos?

Yo he comprobado en mi empresa, que el solo hecho de teletrabajar, disminuye la interacción a tal punto, que la creatividad, innovación y cooperación no son iguales, de lejos, a la presencia física. Y pasa lo mismo con las reuniones de ventas. Nada más aburridor que una reunión por zoom, donde ya ni prender la cámara se usa.

Resta entonces desobedecer. Desobediencia civil. O propongan otra opción.

La mejor es esta: que cada quien se cuide como crea.

Si esos tapabocas funcionaran de verdad, no habría la famosa «tercera ola» con la cepa más mortal de quien sabe qué país, de una esquina recóndita en el mundo.

Nadie se cuestiona nada.

A lo mejor, esta ola se debe precisamente a las máscaras. Solo transportan mugre, babas, mocos, estornudos, bacterias, de un lado al otro totro el día. Lo más asqueroso, cochino y antiaseo que pueda existir. Además de que contamina el planeta (hoy es el día de la tierra, si tan preocupoados andan, no usen mascarilla hoy!).

Nadie pregunta porque «los medios» nunca mencionan el dioxido de cloro, la hidroxicloroquina, invermectina, etc.

No. Todo es UCIs a reventar. Porque la fórmula es esa, si no satura bien, toca conectarlo al respirador. Y las psoibilidades de salir de ahí vivo, bajas.

¿Tratamiento? quien sabe.

Un empleado mio, con síntomas, pasó una semana sin poder comunicarse a la EPS.

Nosotros le dimos nuestra receta, y se alivió.

A la semana lo llaman, a cita virtual!, y le dicen que como ya habían pasado 10 días (y no se murió), podía seguir con su vida.

Otra persona se podría complicar, y morir quizás.

O si se hubiera ido al hospital, seguro la entuban.

Cómo no van a haber muertos, si la gente que sabe de matemáticas y cálculos de porcentajes anda en pánico, que podrán pensar un par de personas de 70, 80 años, encerrados hace un año, leyendo el terrorismo del periódico día tras día, viendo las noticias que no tienen otro tema, y luego al presidente convertido en presentador de tv hablando solo de covid, con la mayoría de la información sin comprobar, a diario. Claro, yo los entiendo, tienen que estar es pero muertos de pánico.

Y el sistema inmune, al piso.

Esos medios jamás sacarán una noticia con estos datos:

¿Cómo es posible, que los vecinos de la fuente del virus, no tengan muertos en las mismas proporciones que occidente?

Es que el covid no puede nadar. Pero sí llegó a los extremos más recónditos de la tierra.

¿Por qué no sale esto en las noticias? Sería una buena noticia, de esperanza, o al menos para abrir un debate, pero no, hay que seguir a ciegas lo que dice la OMS.

Ya dejaron de ser medios informativos y pasaron a ser de propaganda.

Tenenos que pensar, cada quien que piense y actue, pero no podemos ser los borregos de unos personajes siniestros. Un problema de salud en manos de políticos, sin opción de debate, es la receta para el fracaso, y lo hemos comprobado, y lo peor es que insisten.

No se sabe bien si fue Einsten, pero la frase es muy buena: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

Publicado por vivecomosiestuvierasmuerto

Buscando la verdad

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